Qué es el interés a plazo fijo: definición y tipos

El tipo de interés a plazo fijo es aquel que nos informa de la rentabilidad de algunos productos bancarios, como los depósitos. No en vano, se trata del indicador que determina cuál es la ganancia que podemos obtener a lo largo de toda la vida del depósito.

Pero, ¿sabes en qué consiste y qué tipos hay? Te lo explicamos.

¿Cómo funciona el tipo de interés a plazo fijo?

El tipo de interés a plazo fijo sirve para calcular la remuneración que un banco concede por la contratación de sus productos. Normalmente se aplica sobre los depósitos bancarios, y se calcula como un porcentaje fijo a lo largo de todo el plazo de remuneración del producto.

Es decir, si un depósito tiene un interés a plazo fijo anual del 2,00% TAE, significa que todos los años aplicará un 2,00% TAE sobre ese capital. Por ejemplo, si lo aplicamos sobre 1.000 €, obtendremos 20 € cada año.

Sin embargo, este tipo de interés no tiene por qué calcularse de forma anual. Existen algunos productos que tienen tipos de interés a plazo fijo en otros periodos, como mensual, trimestral o semestral.

Eso sí, la mayoría de depósitos a plazo fijo exigen que el cliente contrate su producto con una duración determinada, periodo durante el cual el dinero permanecerá inmovilizado. Si se necesita el dinero con antelación antes de que haya transcurrido este plazo, habrá alguna penalización que dependerá de las condiciones del producto. Los depósitos que contrates en Raisin no tienen esta penalización.

El tratamiento fiscal de los tipos de interés a plazo fijo

Los intereses que se devengan por los depósitos a plazo fijo tributan como rendimientos del capital mobiliario, y habrá que incluirlos en la declaración de la renta dentro de la base imponible del ahorro.

El banco aplicará la retención correspondiente a la ganancia obtenida (si aplica) en el momento de recibir el abono en la cuenta corriente, y tributará a un tipo marginal de entre el 19 y el 23%, dependiendo de la cantidad.

TAE y TIN, ¿en qué se diferencian?

En la mayoría de productos bancarios podemos encontrar dos tipos de interés diferenciados: la Tasa Anual Equivalente (TAE) y el Tipo de Interés Nominal (TIN).

  • El TIN es el porcentaje que sirve para calcular el interés del depósito sobre su duración real. Al fin y al cabo, es el tipo de interés que se usa para determinar cuál será el beneficio obtenido por el depósito.
  • La TAE es el tipo de interés que se calcula como si el depósito tuviese el plazo de un año. Además, incluye todos los gastos, en caso de que hubiese, en que se incurre para su contratación. Es la tasa que sirve para comparar mejor dos productos de características y plazos diferentes, pero no nos dice cuánto rendimiento obtendremos por el depósito.

En las ofertas de los productos bancarios, las entidades financieras están obligadas a publicar la TAE, mientras que el TIN es opcional.

¿Qué productos tienen tipos de interés a plazo fijo?

Tradicionalmente, los productos bancarios que ofrecen un tipo de interés a plazo fijo son los depósitos. De hecho, continúan siendo el principal instrumento de ahorro de los hogares españoles, muy por encima de otras alternativas como los fondos de inversión.

El volumen de dinero en depósitos por parte de los españoles es, en la actualidad, de unos 863.000 millones de euros. Por poner este dato en perspectiva, esta cantidad es tres veces superior al patrimonio de los fondos de inversión en España, que en la actualidad gestionan algo más de 270.000 millones de euros, según datos de Inverco.

Su éxito se debe a la elevada seguridad que ofrecen para los ahorradores, sobre todo en una sociedad caracterizada por ser más bien conservadora en todo lo referente a sus ahorros. Son productos sin riesgo, ya que, además de tener una rentabilidad garantizada, están cubiertos por algún Fondo de Garantía de Depósitos nacional que, en el caso de España, cubre los primeros 100.000 € por titular y entidad.

Sin embargo, esta ausencia de riesgo hace que la rentabilidad sea bastante reducida, especialmente si la comparamos con otras alternativas, y que haya descendido en los últimos años aún más como consecuencia de los bajos tipos de interés que en la actualidad rigen el mercado.

La situación actual de los tipos de interés a plazo fijo en España

Hasta hace unos años, los depósitos a plazo fijo ofrecían una remuneración interesante, en algunos casos llegando hasta el 7% TAE. Sin embargo, la crisis económica de 2008 y las consecuentes medidas monetarias expansivas del BCE, llevó a los depósitos bancarios a tasas cercanas al 0%.

De hecho, según datos del Banco de España, el tipo de interés de los depósitos a plazo fijo en las entidades financieras españolas continúa siendo muy bajo. Con datos en febrero de 2020, el interés apenas llegaba al 0,32%, y eso que este es el porcentaje más elevado de los últimos cinco años.

Para los depósitos con plazos inferiores a los dos años, la situación es todavía peor. Hasta 1 año, el interés no llega al 0,01%, y entre 1 y 2 años es del 0,02%. Una circunstancia que seguirá estando presente los próximos años, especialmente tras la crisis de la COVID-19 que tendrá un impacto negativo sobre el ahorrador.

Como alternativa a estos tipos tan bajos, en Raisin te damos acceso gratuito a algunos de los depósitos bancarios más atractivos de toda Europa. Nuestra plataforma de productos de ahorro online y gratuita ha sido diseñada para ayudarte a rentabilizar tus ahorros.

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