10 razones por las que deberías contratar un depósito a plazo fijo

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Los depósitos a plazo fijo continúan siendo uno de los productos a plazo fijos más conocidos y contratados por los ahorradores españoles. La pandemia de la covid-19 ha acentuado todavía más esta situación, incrementado el volumen de ahorro en depósitos, hasta alcanzar máximos de la serie histórica.

Según datos del Banco de España, el ahorro en depósitos aumentó un 10,60% durante el año 2020, fundamentalmente con el objetivo proteger el patrimonio de las familias ante la incertidumbre provocada por la crisis sanitaria. Y es que, hoy más que nunca, existen muchos motivos para contratar un depósito a plazo fijo. Estas son las más importantes.

Seguridad

Los depósitos a plazo fijos son uno de los productos a plazo fijos más seguros que existen, incluso por encima de otras alternativas de renta fija. Además de estar respaldados por grandes entidades bancarias, están protegidos por el Fondo de Garantía de Depósitos de cada país, que garantizan los primeros 100.000 € por titular y entidad.

Es decir, en caso de quiebra de las entidades, los depósitos de los ciudadanos están protegidos en toda la Unión Europea, sin importar cuál es la nacionalidad del depositante y el país donde el banco tenga su sede central.

Con rentabilidad fija

La rentabilidad de los depósitos a plazo fijos es siempre conocida de antemano. Así, el ahorrador sabe en todo momento cuál es el rendimiento de la inversión y puede tomar una decisión más informada.

Esta es una gran diferencia con la renta variable, donde la volatilidad del mercado puede provocar pérdidas que, en ciertos casos, pueden ser inasumibles para el ahorrador.

Flexibilidad a la hora de elegir el dinero

A pesar de que la contratación de un depósito a plazo fijo implica inmovilizar el dinero durante un periodo de tiempo, en la práctica hay pocas ofertas bancarias que exijan esa permanencia. Dicho de otro modo, se puede retirar el dinero sin penalización por reembolsos parciales o totales. 

No obstante, los ahorradores deberían informarse antes de las ofertas de los depósitos para conocer si verdaderamente es posible cancelarlo sin penalización.

Siempre conocemos el plazo de la inversión

La denominación “a plazo fijo” es ya de por sí descriptiva del tipo de producto que se contrata. 

El ahorrador sabe de antemano el plazo de este producto, lo que le permite tomar mejores decisiones.

Una amplia gama de productos adaptados a cada ahorrador

Existe una amplia gama de depósitos a plazo fijo, que básicamente se diferencian entre sí en el plazo y el tipo de interés (TAE). Pero también hay opciones para cancelaciones anticipadas sin penalización, con renovación automática o no e incluso la forma en la que se realizan las retenciones a efectos del IRPF.

Sin costes de ningún tipo

A diferencia de otros productos de ahorro e inversión, los depósitos a plazo fijos no tienen ningún tipo de coste ni comisión por contratación o reembolso. Entonces, ¿de dónde obtienen las entidades los beneficios por la comercialización de este producto? 

Muy sencillo. Es el producto a plazo fijo por excelencia para obtener recursos con lo que después prestar a otros particulares o empresas, de manera que es en esa diferencia entre los tipos de interés (conocido como margen de intermediación) lo que genera el negocio de la banca.

Un producto sencillo

Los depósitos a plazo fijos han sido tradicionalmente el principal vehículo de ahorro de las familias españolas, incluso en un entorno de bajos tipos de interés como el actual. El principal motivo es su sencillez. 

Todo el mundo sabe lo que significa el concepto depósito a plazo fijo, que implica la renuncia a la disponibilidad del dinero durante un periodo determinado a cambio del pago de un interés fijo.

Permite realizar comparaciones

Las entidades están obligadas a publicar la Tasa Anual Equivalente (TAE) de sus productos, entre los que se encuentran los depósitos, de forma clara para los ahorradores como consecuencia de la publicación del Reglamento (CE) nº290/2009 del Banco de España. 

Este indicador incluye todos los gastos asociados al producto, y se muestra en términos anuales, lo que permite efectuar comparaciones con otros productos e instrumentos similares.

Fácil de contratar

El único requisito para contratar un depósito a plazo fijo es tener una cierta cantidad de dinero. Ni más ni menos. Hasta hace un tiempo, había que desplazarse a una sucursal bancaria y hablar con el director del banco. En la actualidad, tan solo hace falta una conexión a Internet, ya que las nuevas plataformas han permitido que este proceso se pueda realizar 100% online.

Pero un depósito a plazo fijo no exige preparación financiera, ni realizar tests de idoneidad que permita identificar el perfil de riesgo del cliente. Cualquier persona puede contratarlo.

Interés superior al de otros productos similares

Los bajos tipos de interés están provocando que muchos productos e instrumentos de renta fija devengan una rentabilidad cercana a cero e incluso por debajo de este nivel. Por poner un ejemplo cercano, los títulos de deuda pública de España devengan rendimientos negativos en todos los plazos, según datos del Tesoro Público.

En España, los tipos de interés de los depósitos están en línea con esta situación. Sin embargo, en otros países de la Unión Europea, los bancos ofrecen depósitos con rentabilidades superiores al 1% TAE con plazos de un año. Una opción a tener en cuenta, especialmente por su facilidad de contratación a través de plataformas como Raisin.