Tipos de interés: qué son y para qué se usan

Todo en la vida tiene un precio, incluso el dinero. Las entidades financieras compran y venden dinero según sus necesidades de cada momento. El precio al que compran o venden ese dinero se denomina tipo de interés. Si quieres saber qué son y para qué se usan estos tipos de interés, pasa y ponte cómodo. En este artículo resolveremos todas tus dudas.

El interés: el precio del dinero

Para explicar qué es el tipo de interés debemos comprender antes un concepto aún más sencillo: el interés. El interés no es más que el precio que se paga por conseguir una cantidad de dinero durante un cierto período de tiempo, es decir, el interés es el precio del dinero.

Cuando las entidades financieras prestan dinero a las personas (en forma de préstamos, tarjetas de crédito, hipotecas…), el interés es su beneficio. Por el contrario, si son las personas quienes prestan dinero a las entidades (a través de un depósito bancario, de una compra de acciones…), el interés es la rentabilidad que obtienen esas personas.

¿Qué es el tipo de interés?

El tipo de interés (o tasa de interés) es la referencia que se utiliza para saber lo que cuesta el dinero. Su valor se indica en forma de porcentaje y sirve para conocer lo que se debe pagar por recibir prestado una cierta cantidad de dinero.

Cuando solicitamos una hipoteca a un banco, por ejemplo, el tipo de interés nos indica el precio de esa deuda. Si, por el contrario, contratamos un depósito bancario a una entidad, el tipo de interés representaría el beneficio que obtendríamos como contraprestación por haber prestado nuestro dinero.

El de las deudas y el de las inversiones son los tipos de interés más conocidos, pero no son los únicos que existen. También existen tipos de interés oficiales, por ejemplo, los establecidos por el Banco Central Europeo (BCE) en sus operaciones interbancarias (cuando presta dinero a los bancos o los bancos se prestan entre sí) o por la FED en Estados Unidos.

Fuente Imagen: https://es.statista.com/grafico/18853/tipos-de-interes-en-el-bce-fed-y-banco-de-inglaterra/ 

 

En cualquier caso, el tipo de interés se expresa siempre como un tanto por ciento sobre el importe del capital y está referido a un periodo concreto de tiempo, que normalmente es un año.

¿De qué depende el tipo de interés?

En general, los dos factores que determinan que un tipo de interés sea mayor o menor son el plazo y el riesgo.

Normalmente, cuánto menor es el plazo de devolución de un préstamo, mayor es el tipo de interés que se aplica, ya que el recorrido de la operación es más corto y el beneficio de la entidad es menor. Por eso cuando pides un préstamo a devolver en 4 años el interés es mayor que el de una hipoteca que devolverás en 20.

Con los depósitos bancarios ocurre justo lo contario: a mayor duración del depósito, mayor tipo de interés. En este sentido, un depósito bancario con vencimiento en 5 años probablemente ofrecerá una rentabilidad mayor que otro depósito de solo 6 meses.

El segundo factor que condiciona los tipos de interés es el riesgo. Por norma general, cuánto mayor es el riesgo que asume el prestamista, mayor es el tipo de interés que se aplica. Es una forma de compensar la incertidumbre. De ahí el famoso binomio riesgo/rentabilidad que rige a todas las inversiones.

¿Por qué es tan importante el tipo de interés?

Los tipos de interés tienen un impacto enorme sobre los bolsillos de las personas. ¿Te imaginas que el Euribor subiese y se situara en torno al 3 o el 4%? Las hipotecas se encarecerían un montón y mucha gente acabaría arruinada. Cuando se trata de deudas, cuánto menor sea el tipo de interés, mucho mejor para las personas.

En el caso de los depósitos a plazo fijo, el tipo de interés determina la rentabilidad que podemos obtener por nuestro dinero. En este sentido, hace unos años resultaba fácil encontrar depósitos con un 3-4% de rentabilidad, pero hoy en día los mejores depósitos europeos apenas ofrecen un 1% de interés anual.

Los tipos de interés del BCE marcan el precio oficial del dinero para los países de la Unión Europea. El comportamiento de estos tipos es clave para entender la evolución de los principales productos financieros que ofrecen los bancos, como los préstamos, las hipotecas o los depósitos bancarios.

En la actualidad, los tipos del interés del BCE están muy bajos y nada hace pensar que vayan a subir a corto plazo. Como consecuencia, los costes de financiarse también son bajos (por eso el Euribor está en negativo) y las rentabilidades de los depósitos son reducidas.

Cuando los tipos oficiales suban, probablemente se encarecerán las deudas y los depósitos ofrecerán rentabilidades más atractivas.