Cómo minimizar el riesgo de una inversión con una cobertura de riesgos

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El riesgo es un elemento inherente a todas las inversiones. Se trata de una contingencia que, en muchos casos, debe ser contemplada para evitar que la volatilidad de los mercados ponga en riesgo el capital o los derechos de cobro de un inversor. Para ello, se utilizan algunos instrumentos que permiten la cobertura de riesgos (hedged en inglés). 

En general, este tipo de instrumentos suelen materializarse en un seguro o garantía cuyo objetivo es preservar el patrimonio de los inversores. En algunos casos, la cobertura de los riesgos no es posible o acarrea unos costes que, en la práctica, hacen que el esfuerzo de esta cobertura no compense los riesgos.

Los riesgos inherentes al proceso de inversión

Los inversores, a lo largo de todo su proceso de decisión, están continuamente definiendo el riesgo de su cartera en base a su perfil. La elección entre renta fija o renta variable, los instrumentos y productos financieros o la asignación de activos y su diversificación son decisiones que, desde el primer momento, determinan el riesgo de la inversión.

Sin embargo, existen algunos riesgos que son inherentes a todo proceso de inversión, con independencia del tipo de activo elegido y la composición de la cartera. Los más habituales son los siguientes:

  • Riesgo de divisa, que surge como consecuencia de la cotización de dos pares de divisas, especialmente cuando parte o la totalidad de la cartera de un inversor está denominada en una divisa diferente.
  • Riesgo de tipos de interés, que afecta de manera directa a los activos de renta fija (el precio de los bonos) e indirecta a los activos de renta variable. Depende en buena medida de las decisiones de política monetaria.
  • Riesgo de mercado, derivado de situaciones o coyunturas políticas o económicas que afectan de manera negativa a la cotización de un activo o cartera.
  • Riesgo de crédito, muy común en activos de renta fija. Ocurre cuando el emisor de una deuda no puede devolver el capital o los intereses al acreedor en la fecha pactada de antemano.

Los principales instrumentos para realizar la cobertura de riesgos

Existen diferentes formas de realizar una correcta cobertura de riesgos, cada uno de los cuales tiene su función y sus particularidades. Estos son los más habituales.

Los productos derivados

Los productos derivados son contratos que permiten comprar o vender un activo subyacente determinado a vencimiento, y por un precio determinado. Los más conocidos son los futuros y las opciones, aunque no son los únicos.

Así, por ejemplo, una empresa puede adquirir un activo en una fecha concreta y por un precio pactado de antemano, evitando de esta manera la volatilidad de los mercados y asegurando su cotización. Eso sí, en este caso puede perderse las potenciales ganancias que puedan darse.

La diversificación de activos descorrelacionados

En este caso, el objetivo no es tanto invertir en un instrumento financiero como tal, sino hacer una composición de cartera de manera que los incrementos y las bajadas en la cotización de los activos se compensen entre sí. Para ello, la diversificación de la cartera debe tener un conjunto de activos que estén lo suficientemente descorrelacionados entre sí.

El caso más paradigmático es la inversión en activos de renta fija y de renta variable de manera simultánea. En general, cuando una de ellas cae, la otra incrementa su precio, y viceversa. Muchas carteras contienen también oro por su papel como activo refugio ante épocas de incertidumbre.

Instrumentos de cobertura

Existen diferentes instrumentos de cobertura que ofrecen las entidades, el más conocido de los cuales es el swap. Se trata de un acuerdo de intercambio financiero en el que una de las partes se compromete a pagar una serie de flujos monetarios a cambio de recibir otra serie de flujos de la otra parte.

Así, por ejemplo, un cliente particular podría por ejemplo adquirir un swap para transformar los pagos variables de su hipoteca ligados al euríbor por unos pagos a tipo de interés fijo, con el objetivo de asegurar el flujo de pagos por su inversión. También es un instrumento muy utilizado para cubrir dos pares de divisas en el comercio internacional.

Seguros y avales

Es, quizá, el instrumento de cobertura de riesgos más conocido. Los seguros se configuran como una opción interesante para minimizar el riesgo de una inversión. A cambio del pago de una prima, el seguro garantiza que una determinada operación se completa con valores pactados de antemano. En algunos casos, también se utilizan los avales, que sirven como una garantía adicional de cobro.

Existen seguros de todo tipo, como los utilizados en el comercio exterior para fijar el valor de una divisa o un seguro de crédito, que garantiza el pago de una deuda si el deudor no puede abonarla a tiempo. En los productos garantizados, también se utilizan seguros que garantizan una rentabilidad positiva siempre, a cambio de que los partícipes paguen una prima determinada.