Empezar a invertir: 6 errores que no debes cometer para sacar el mayor rendimiento a tus inversiones

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Invertir no es una actividad sencilla, pero tampoco debiera inspirarnos temor. En contra de la creencia generalizada de la mayoría de mortales, para invertir en bolsa o en cualquier otro producto financiero no es necesario tener grandes conocimientos técnicos o experiencia bursátil, pero sí es importante recibir una buena dosis de recomendaciones para evitar cometer errores de principiante.

El problema no es tanto conocer la jerga financiera, sino pecar de novato. La experiencia es un grado en todas las actividades de la vida, y la inversión en bolsa no iba a ser una excepción. Por eso, hay una serie de errores que no debes cometer para sacar el máximo rendimiento a tus inversiones.

Poner todos los huevos en la misma cesta

El primer mandamiento de cualquier inversor, sea cual sea su perfil, es no poner todos los huevos en la misma cesta. Toda buena cartera debe estar lo suficientemente diversificada como para que las pérdidas de un activo no pongan en riesgo la totalidad del patrimonio.

Para ello, los expertos recomiendan elegir activos que estén suficientemente descorrelacionados entre sí. El ejemplo paradigmático es añadir una parte de renta fija y otra de renta variable a la cartera, ya que suelen comportarse de formas contrapuestas dependiendo del contexto financiero en el que nos encontremos. Es decir, cuando la renta variable cae, la renta fija sube, y viceversa.

Dejarte dominar por tus emociones

A menudo, las emociones juegan malas pasadas, también en el mundo de la inversión. En un mundo perfecto, cada inversor desarrollaría una idea e iría con ella hasta al final. En la práctica, esto no sucede, ya que a largo plazo hay demasiados sesgos y emociones que son difíciles, cuando no imposibles, de controlar.

La psicología del inversor es una disciplina cada vez más estudiada por los expertos, especialmente a través de la economía conductual. La constancia y los buenos resultados dependen de la capacidad del inversor para controlar sus emociones. Si te dejas dominar por ellas, lo más probable es que tu idea de inversión no llegue a buen puerto.

Fiarte del ruido del mercado

Si sigues las redes sociales o las noticias económicas, probablemente te darás cuenta de la gran cantidad de activos que suben como la espuma y que tú, por supuesto, te estás perdiendo. Esto hace que entres en el mercado porque tu cuñado está ganando más dinero que tú comprando Tesla o Bitcoin, pero no porque hayas analizado de manera adecuada si esa inversión se adecúa a tu idea.

En estos casos, lo más probable es que el ruido del mercado te haya hecho cometer un error al comprar en precios inflados o, incluso, de burbuja. Y en el momento que explota, tú eres el que tiene que asumir las pérdidas. Por eso, uno de los peores errores que puedes cometer es fiarte del ruido del mercado

Elegir productos con elevadas comisiones

Los consumidores rara vez compran productos caros que tengan una calidad igual o inferior a la de otro producto más barato. Sin embargo, cuando hablamos de inversión, esto no siempre es así. Los productos que forman parte de la red comercial de los grandes bancos se suelen llevar al cliente, aunque no sea la mejor opción.

El ejemplo más claro es el de los fondos de inversión. A pesar de que la mayoría de ellos no consiguen batir a los índices de referencia, la mayoría de los inversores siguen apostar por fondos caros que no superan la rentabilidad de los fondos indexados, con comisiones mucho más baratas. 

Invertir más dinero del que podemos

Invertir debería ser algo recomendable para todas las personas, aunque solo sea para mantener el poder adquisitivo del dinero. Sin embargo, algunos inversores llevan esta idea al límite, e invierten más dinero del que pueden o deben, ya sea asumiendo deuda (apalancándose) o bien no dejando dinero en liquidez para su día a día o imprevistos.

Tan importante como invertir es tener liquidez. Cada mes, hay una serie de gastos fijos e ineludibles que todas las familias tienen que afrontar y, por supuesto, siempre puede haber algún gasto no previsto que ponga en jaque las finanzas familiares.

No elegir correctamente el intermediario financiero

Está directamente relacionado con el pago de elevadas comisiones. La elección del intermediario o bróker es una parte fundamental de cualquier proceso inversor. Si elegimos el equivocado, probablemente acabaremos invirtiendo en productos de mala calidad que no se ajustan a nuestras necesidades y pagando demasiado dinero.

Hay que tomarse cierto tiempo para realizar esta elección, especialmente para valorar si efectivamente ese bróker o intermediario financiero nos ofrece un producto ajustado a nuestras necesidades.