22.11.2017 | 5 mínutos de lectura | Imprimir artículo

¿Por qué los intereses en España son tan poco rentables? | Raisin

¿Por qué los intereses en España son tan poco rentables?

Aunque ahora cueste creer, hubo un tiempo en que la rentabilidad de los depósitos en España superaba la media de la eurozona. Así lo reflejan los datos del Banco de España. Eran los tiempos previos a la crisis cuando el BCE aún no se había visto obligado a aplicar las medidas de política monetarias nunca antes emprendidas por esta entidad para afrontar la recesión económica. Si bien la caída de las rentabilidades de los depósitos es generalizada en toda Europa, en España esta ha sido más acusada. ¿Cuáles han sido las causas de que esto haya sido así?

Política monetaria del BCE

Los bancos comerciales captan recursos financieros del ahorro de sus clientes, de las subastas de liquidez o pidiéndoles prestado a otros bancos. Con esos recursos captados, conceden créditos a un tipo de interés que es superior al tipo de interés que pagan por los depósitos y por las inyecciones de liquidez que reciben: es lo que se conoce como margen de intermediación. Cuando el BCE bajó a mínimos históricos los tipos oficiales, eso tuvo un efecto arrastre sobre los tipos de interés de los créditos. Las entidades financieras tuvieron que bajar también el tipo de interés que pagaban por sus depósitos para poder mantener sus márgenes de intermediación, al ver reducido el interés que cobraban por sus créditos.

Mantenimiento del margen de intermediación bancaria

Si bien es cierto que la rentabilidad de los depósitos de los bancos españoles se ha mantenido por debajo de la media de la eurozona, ha sucedido lo contrario en el caso de los créditos. El tipo de interés de los créditos concedidos por la banca española ya sea en créditos al consumo o en operaciones hipotecarias supera la media de la eurozona. Los bancos españoles, en su negocio en el mercado nacional, han conseguido mantener unos márgenes de intermediación que le han permitido al sector bancario evitar que la crisis le resulte más dura de lo que podría. Así lo analiza este artículo del Banco de España.

Iniciativas legislativas emprendidas en España

En el año 2011 como consecuencia de la Ley Salgado se limitó la rentabilidad de los depósitos a plazo. Aunque la ley tuvo su incidencia durante los primeros meses no evitó que las entidades posteriormente volvieran a ofertar depósitos con alta rentabilidad ante la falta de liquidez, lo que provocó que esta ley fuera derogada en 2012 con el cambio de Gobierno. En el año 2013, el Banco de España volvió a la carga y fijó unos límites a la rentabilidad para los depósitos a plazo fijo que la mayoría de entidades españolas han acatado.

Demanda de depósitos, competencia entre entidades y productos de ahorro alternativos

Una las razones por las que la rentabilidad de los depósitos ha permanecido tan baja es por la elevada demanda de este tipo de productos en España. En la actualidad, las familias españolas en depósitos a la vista y depósitos a plazo acumulan más de 770.000 millones de euros. Unas cifras que se han mantenido constantes pese al descenso continuado de las rentabilidades de estos productos, la no fuga de dinero en este tipo de productos por su baja rentabilidad en España no ha incentivado que los bancos traten de retener a sus clientes con ofertas más atractivas.

Otro factor diferencial del mercado de depósitos español es una menor competencia entre entidades de otros países. Las entidades financieras compiten entre sí para poder ser ellas quienes se queden con la cantidad de recursos monetarios que necesitan y una forma de captar el ahorro de sus clientes es ofreciendo unas condiciones de rentabilidad en sus depósitos que haga que estos les resulten atractivos a sus potenciales clientes. Obviamente, cuanto mayor sea el número de entidades financieras que compiten en un país por captar el ahorro de sus clientes, más se han de esforzar en ofrecer depósitos más atractivos y a unas rentabilidades mayores que las que ofrecerían los bancos de un mercado en el que la competencia es menor.

Finalmente, también ayuda a que los intereses de los depósitos sean tan bajos el hecho de que las rentabilidades de los productos financieros que compiten con estos para captar el ahorro más conservador (letras y bonos del Tesoro), desde hace algunos años estén arrojando rentabilidades más bajas e incluso hasta negativas. Así lo muestran las estadísticas del Tesoro Público.