Presupuesto de inversión: definición y claves para elaborarlo

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Todas las empresas, especialmente al inicio de su actividad, deben realizar ciertas inversiones para poder funcionar de manera adecuada. La compra de estos bienes, que también se conocen como inmovilizado, se planifica a través de un presupuesto de inversión, donde se detallan todas las adquisiciones que requiere una empresa para reunir las condiciones necesarias a fin de llevar a cabo sus actividades de forma óptima.

En pocas palabras
  • Es un plan para adquirir bienes y servicios que permitan que una empresa pueda llevar a cabo sus actividades correctamente. 
  • Se diferencian dos tipos de inversión: fija, que son los bienes materiales, por ejemplo, terrenos y maquinaria; y diferida, que son los bienes inmateriales o servicios, como el pago de permisos.
  • Sirve para aumentar la productividad de una empresa y facilitar la toma de decisiones estratégicas. Además, le ayuda a alcanzar sus objetivos y a que sea más rentable y competitiva.
  • Para hacer un presupuesto de inversión hay que establecer las metas, pronosticar ventas, ingresos y bienes, presupuestar los gastos y definir el capital de trabajo. También tendrás que hacerle un seguimiento y ajustarlo si es necesario, así como adaptarlo a todos los departamentos de la empresa.

¿Qué es un presupuesto de inversión?

Un presupuesto de inversión es un documento donde se reflejan todas las inversiones que una empresa hace para poder ejercer su actividad de forma correcta, es decir, todos los bienes y servicios que la empresa necesita adquirir. 

Es un sistema que permite a la dirección planear y controlar el alcance estratégico de la compañía a través de sus inversiones, que tienen una importancia capital en la generación de ingresos y de flujo de efectivo.

En función de su contribución a la actividad de la compañía, se diferencian dos tipos de inversión: fija y diferida.

Inversión fija

Es conocida como formación bruta de capital fijo, y básicamente son los elementos tangibles necesarios para que la empresa lleve a cabo su actividad. Son, por ejemplo, los terrenos, las instalaciones, la maquinaria, los edificios, los equipamientos informáticos o de transporte, entre muchos otros.

A nivel contable, la inversión fija se materializa en los activos fijos o a largo plazo, que se van amortizando al computar como gasto en cada ejercicio.

Inversión diferida

La inversión diferida son los bienes y servicios intangibles que son indispensables para el desarrollo del negocio, pero que, a diferencia de la inversión fija, no influyen directamente en la producción. 

Entre ellos se encuentran los gastos de constitución, organización e instalación de la sociedad, el pago de permisos, licencias o derechos requeridos por las autoridades, los seguros o la financiación directamente relacionada con el negocio.

¿Por qué es importante un presupuesto de inversión?

El presupuesto de inversión debe contener todos los elementos necesarios para reflejar el plan de inversión tanto a corto como a largo plazo. De esta manera, garantiza la actividad de la compañía en las mismas condiciones en todo momento, aumenta su productividad y facilita la toma de decisiones estratégicas por parte de sus responsables.

Además, al utilizarlo de manera eficiente, contribuye a cumplir con los objetivos empresariales, permite identificar señales de advertencia y ayuda a transformar y modernizar la empresa en una más productiva, rentable y competitiva.

¿Cómo hacer un presupuesto de inversión?

Un presupuesto de inversión se puede estructurar en hasta siete puntos:

  1. Establecer las metas financieras de la empresa, tanto a corto como a largo plazo, para saber cuáles son los objetivos estratégicos, por ejemplo: aumentar la rentabilidad en un 5 % al final de este año. 
  2. Pronosticar ventas o ingresos de la compañía tomando como base la información actual e histórica para prever la demanda. El objetivo es tomar las decisiones necesarias sobre la compra de materias primas, el grado de utilización de la maquinaria, el espacio necesario para la producción y el almacenamiento o las contrataciones de personal, entre otras muchas cosas. 
  3. Planificar los bienes de inmovilizado necesarios para la toma de decisiones estratégicas, es decir, la inversión fija. Estos bienes se incluirán en el presupuesto, junto con su vida útil y las amortizaciones del ejercicio, que computarán como gastos.
  4. Presupuestar los gastos, a saber, la inversión diferida. En esta rúbrica se diferenciará entre costes fijos, aquellos en los que se incurre con independencia de la producción y la actividad de la compañía (luz, agua, nómina de los empleados, etc.) y costes variables, que sí dependen de la actividad (compra de mercaderías, por ejemplo).
  5. Determinar el capital de trabajo, esto es, todos los recursos necesarios para realizar las ventas en función de la capacidad productiva.
  6. Realizar un control y seguimiento del presupuesto de forma continua, buscando siempre que la capacidad y productividad de la empresa sean constantes, sin merma de la calidad de los productos o servicios ofrecidos.
  7. Estructurar el presupuesto para todas las áreas de la organización, ya que es esencial que cada uno de los departamentos operativos de la empresa cuente con sus cuentas individuales para que el control y seguimiento sea más efectivo.
  8. Tomar acciones si se detectan desviaciones importantes con respecto al presupuesto, identificando aquellas áreas de la empresa que no están siendo eficientes en el manejo de los recursos asignados.