Fondo de emergencia: ¿qué es y cómo puede ayudarte?

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Uno de los instrumentos imprescindibles para ahorrar dinero que aparecen en las guías de todo buen ahorrador es el fondo de emergencia. Se trata de un colchón de dinero que sirve para abonar gastos imprevistos, especialmente en caso de que haya que afrontar el pago de una cantidad importante de dinero cuyo desembolso, a priori, no estaba planificado.

Qué cantidad deberías tener en tu fondo de emergencia

No existe una cantidad fija que los expertos recomienden aportar al fondo de emergencia. Todo depende de tus circunstancias personales: cuáles son los ingresos con los que cuenta la familia, cuántas personas tienes a cargo o qué otras alternativas tienes a tu disposición para financiar un gasto imprevisto, como un préstamo a bajo coste.

En cualquier caso, muchos expertos sugieren disponer de un fondo de emergencia que cubra un periodo de entre tres y seis meses de gastos básicos, es decir, lo necesario para pagar las principales facturas, el alquiler o la cuota de la hipoteca, las letras de los préstamos, los seguros, el colegio, etc.

No obstante, existen otros expertos más conservadores que recomiendan aportar al fondo de emergencia una cantidad equivalente a cinco o seis veces los ingresos de la unidad familiar. A partir de estas cantidades, la dotación puede ser matizada, pero constituyen una base adecuada a las circunstancias de cada familia.

Cómo constituir tu fondo de emergencia

Ahora que ya sabes qué características debe tener tu fondo de emergencia, toca constituirlo en la práctica. Pero, ¿por dónde empezar?

Elección del producto donde se depositará tu fondo de emergencia

El primer paso es elegir el producto de ahorro que mejor se ajuste a tus necesidades. Para ello, hay que tener en cuenta que el fondo de emergencia debe estar en un producto de bajo riesgo, costes mínimos, fácil acceso y totalmente independiente de la cuenta principal donde se reciba la nómina y estén domiciliados los recibos.

Por ejemplo, el fondo de emergencia puede materializarse en una cuenta de ahorro, una cuenta remunerada o bien una cuenta corriente diferente a tu cuenta bancaria principal. De hecho, la mayoría de bancos disponen de espacios separados de esta cuenta o huchas que pueden cumplir perfectamente la función del fondo de emergencia.

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Dotación del fondo de emergencia

Una vez elegido el producto, debes calcular cómo dotarlo. Como ya hemos visto, la cantidad dependerá de tus circunstancias personales y de tus necesidades. Por ejemplo, para unos gastos fijos mensuales de 1000 €, el fondo de emergencia deberá dotarse con 6000 € para que cubra seis meses.

En general, lo más recomendable es programar una transferencia periódica desde la cuenta principal hasta la cuenta donde se deposite el fondo de emergencia. Para ello, divide la cuantía con la que dotar el fondo de emergencia y divídelo entre la cantidad que puedes aportar cada mes.

Así, por ejemplo, si puedes dotar el fondo de emergencia con 200 € al mes, para llegar a 6000 € necesitarás 30 meses, periodo durante el cual deberás programar una transferencia automática a principio de mes. Al cabo de esos 30 meses, y si no has tenido que recurrir al fondo de emergencia, habrás conseguido completar tu fondo de emergencia de forma satisfactoria.

Los riesgos de no tener un fondo de emergencia

Existen muchas personas que viven a una sola nómina de la quiebra. No tienen nada ahorrado en su cuenta ni, por supuesto, ningún colchón de seguridad. En este tipo de circunstancias, cualquier gasto inesperado puede poner en serio riesgo sus finanzas personales y familiares.

Además, son personas que no se pueden permitir, bajo ningún concepto, dejar de trabajar, pues implicaría renunciar a su fuente principal de ingresos. Y todo ello con independencia de que les guste o no su trabajo, de que quieran o no aguantar a su jefe o no y sin importar si realmente se sienten realizados.

Por supuesto, los imprevistos siempre acaban llegando. Da igual si se avería el coche o un electrodoméstico, si tienes una enfermedad no cubierta por un seguro de salud o, lo más importante de todos, si pierdes tu empleo y no puedes obtener ingresos durante un periodo de tiempo determinado. 

Qué aporta un fondo de emergencia a tus finanzas personales

En esencia, un fondo de emergencia te aporta tres cosas básicas:

  • Tranquilidad, porque sabes que, en todo momento, puedes disponer del dinero que necesitas simplemente haciendo una pequeña transferencia a tu cuenta bancaria. Empezarás a dormir mejor, y el trabajo deja de ser un fin en sí mismo para convertirse en un medio para obtener ingresos.
  • Seguridad financiera, que te hará plantearte objetivos más ambiciosos en torno a tus finanzas personales. Puedes dejar de ser un ahorrador para convertirte en un inversor, puesto que sabes que tus necesidades básicas estarán siempre y en todo momento cubiertas.
  • Un impulso para alcanzar tus objetivos. El fondo de emergencia es el primer gran objetivo de ahorro que muchas familias se proponen. Es relativamente sencillo de alcanzar, pues no suele exigir desembolsos demasiado elevados, y refuerza tu capacidad para conseguir metas más ambiciosas a medio y largo plazo.