¿Qué es la inflación? Definición y ejemplos

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En economía, la inflación es un aumento generalizado y sostenido de los precios de los  bienes y servicios de una economía durante un periodo de tiempo determinado, generalmente un año. 

En consecuencia, el poder adquisitivo de una moneda se reduce, los ahorros valen menos y se pueden comprar una menor cantidad de bienes y servicios con el mismo dinero.

Por qué se produce la inflación

A lo largo de la historia, ha habido un intenso debate y controversia sobre por qué se produce la inflación. Sin embargo, hay cierto consenso en que no existe una única causa, sino múltiples, que explican este fenómeno. Estas son algunas de las más habituales.

Incremento de la demanda

Históricamente, la causa más habitual de inflación ha sido un exceso de demanda. Cuando esta supera a la oferta, tiende a hacer aumentar el precio de un producto o servicio debido a la ley de la oferta y la demanda. Cuando las familias quieren consumir más de lo que se produce, los precios aumentan. Esta es, precisamente, una de las causas más habituales de las políticas keynesianas.

Aumento de costes de las empresas

Hasta los años 70, se creía que la inflación estaba provocada por episodios de demanda y, de hecho, las políticas públicas se tomaban partiendo de esta premisa. Sin embargo, durante la guerra del Yom Kippur en 1973, el precio del petróleo aumentó, lo que provocó un incremento de los costes del país y, en consecuencia, también de las empresas.

La inflación autoconstruida

Se llama a inflación autoconstruida a aquella que se produce de manera anticipada, y que puede generar una espiral negativa. Por ejemplo, los sindicatos exigirán un aumento de los salarios de los trabajadores para compensar la inflación esperada. Esta inflación tendrá como consecuencia un incremento de los costes de las empresas, lo que hará que los sindicatos reclamen aún más subidas, y así sucesivamente.

Aumento de la base monetaria

Milton Friedman, premio Nobel de economía, afirmó que la inflación era siempre y en todo momento un fenómeno monetario. Para los monetaristas, la causa principal de la inflación era el aumento de la base monetaria, es decir, la cantidad de dinero en circulación de una economía. Cuanto mayor es esta, más incremento sufren los precios. De hecho, a lo largo del último siglo, se han sucedido los episodios de hiperinflación provocados por las decisiones a veces discrecionales de los bancos centrales.

Cómo se mide la inflación

En la mayoría de países, la medida de la inflación toma como referencia el Índice de Precios al Consumo (IPC). Se trata de un indicador en el que se valoran el precio de un conjunto de bienes y servicios representativos de la cesta que consume la población de un país, calculados de forma ponderada.

En España, el IPC es elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) de forma mensual. Se elabora con cerca de 220.000 precios de 479 artículos, de los cuales informan unos 29.000 establecimientos distribuidos en 177 municipios de todo el territorio nacional.

Consecuencias de la inflación sobre la economía

A nivel macroeconómico, la principal consecuencia de la inflación es evidente: todo es relativamente más caro. Con la misma cantidad de dinero se pueden comprar menos bienes y servicios, lo que repercute sobre el bolsillo del ahorrador. 

Sin embargo, esto no tiene por qué ser totalmente negativo. De hecho, una inflación controlada es beneficiosa para la economía, sobre todo para evitar episodios de deflación. Uno de los principales motivos es que la inflación reduce la carga real de las deudas. Y esto en economías muy endeudadas es un alivio para los deudores.

Pero es que, además, se asume que una pequeña cantidad de inflación indica que la economía se encuentra en un buen momento, porque la gente está consumiendo, el crédito fluye, los costes empresariales están contenidos y, al mismo tiempo, los ciudadanos no están perdiendo poder adquisitivo por sus ahorros.

No obstante, no han sido pocos los periodos de hiperinflación en el mundo en el último siglo. El más llamativo fue, quizá, el de la Zimbabwe de Robert Mugabe, que llegó a emitir el billete con mayor valor facial del mundo, de 3 trillones de dólares. También han sido sonados los casos de la República de Weimar (la Alemania de entreguerras), Hungría de 1945 o el caso más reciente de Venezuela.

Cómo afecta la inflación al ahorrador e inversor

Aunque cierto nivel de inflación es beneficioso para la economía, lo cierto es que los ahorradores e inversores pierden poder adquisitivo con ella. De hecho, la rentabilidad real, aquella que determina el rendimiento del inversor una vez descontada la inflación, es el termómetro que mide su verdadero resultado.

Y al igual que ocurre con el interés compuesto, la inflación también crece de manera exponencial. Por poner un ejemplo, una inflación del 2% anual durante 20 años no da como resultado un 40% de inflación, sino un 48,59%.

En definitiva, la inflación es perjudicial para los ahorradores, a pesar de los esfuerzos de los bancos centrales por generar cierto nivel de inflación, especialmente en situaciones de incertidumbre.