Cómo mantener la estabilidad financiera a largo plazo con métodos de ahorro

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Cada vez es más complicado gestionar las finanzas personales y familiares. Las crisis económicas acaecidas durante los últimos 20 años y la nueva realidad financiera ha dificultado una gestión efectiva de las finanzas personales y familiares.

En todas las familias existen algunos gastos básicos como el pago del alquiler, los suministros del hogar, el combustible, el transporte, los gastos escolares o el seguro médico que pueden disminuir la capacidad de ahorro y la estabilidad económica de la familia.

Por suerte, con un poco de constancia, esfuerzo y disciplina, todo es posible. Gracias a estos sencillos métodos de ahorro, la estabilidad financiera a largo plazo es mucho más sencilla de mantener.

Invertir el dinero

Únicamente ahorrando es muy difícil lograr tus objetivos financieros. Por eso, es igualmente importante invertir en productos que se ajusten a tus metas y, sobre todo, a tu perfil de riesgo. Porque no es lo mismo ser joven y empezar desde cero que tener un cierto capital y tener que preservarlo.

Por ejemplo, las personas jóvenes pueden empezar por productos con mayor riesgo como la renta variable, porque tienen más plazo para resarcirse de posibles pérdidas. Por su parte, las personas que estén más cerca de su jubilación normalmente apuestan por productos de renta fija como los depósitos a plazo fijo, que permitan mantener el capital sin que la inflación reduzca su poder adquisitivo.

Elaborar presupuestos

Presupuestar es sinónimo de organizar, calcular, priorizar y reducir los gastos en el hogar. Los presupuestos mensuales son uno de los mejores instrumentos para planificar gastos e ingresos y, en consecuencia, tener un control sobre todas las partidas económicas de una familia.

En este presupuesto deben constar no solo los ingresos, sino también los gastos, diferenciándolos por gastos necesarios y gastos prescindibles. Así, se tendrá controlado en todo momento el origen de los ingresos y el destino de los gastos con el fin de identificar aquellas partidas más innecesarias y establecer un plan de acción financiero.

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No contraer deudas

Las deudas son el peor enemigo del ahorro. Aumentan la fragilidad de las finanzas personales y familiares y, en consecuencia, ponen en peligro el patrimonio familiar, ya que lo hacen vulnerable ante crisis económicas.

Por eso, lo ideal es no contraer ningún tipo de deuda. Sin embargo, no siempre es posible, especialmente si una familia no cuenta con recursos suficientes para satisfacer sus obligaciones. En realidad, lo más recomendable es actuar con cabeza, para que esta deuda no supere un porcentaje del total de activos familiar.

Preahorrar

El preahorro se ha convertido en una técnica de ahorro imprescindible. Se basa en considerar el ahorro como un gasto, y no como la parte residual de la renta una vez descontados todos los gastos de un periodo. Básicamente, el ahorro es una factura más, lo cual exige hacer una transferencia a principios de mes a una cuenta diferente a la habitual.

Este método facilita el ahorro inconsciente. Gracias a las transferencias automáticas y periódicas, cualquier ahorrador puede ahorrar sin casi darse cuenta y de forma muy sencilla. Su gasto se adaptará de forma casi automática a esta nueva renta, convirtiéndose en un método muy efectivo de ahorro.

Aumentar los ingresos

Todos tenemos una habilidad oculta y algunas de ellas se pueden monetizar. Las nuevas tecnologías permiten que un trabajador por cuenta ajena pueda diversificar sus fuentes de ingresos trabajando en lo que más les gusta: escribiendo artículos, grabándose jugando a videojuegos, vendiendo los objetos de segunda mano por internet…

Las posibilidades son enormes, y las posibilidades de aumentar los ingresos casi infinitas. Nunca fue tan sencillo como ahora, poder obtener nuevas rentas sin salir de casa, lo cual revierte en una mejor salud de las finanzas personales y familiares. Y por supuesto, contribuye a mantener la estabilidad financiera a largo plazo.

Piensa en tus objetivos

Tener objetivos financieros es la forma más sencilla de ahorrar. Ese coche, la bicicleta que tanto anhelas, las vacaciones de verano… la mayoría de bancos disponen de herramientas específicas que permiten llevar una correcta contabilidad de estas metas, que casi todos ellos llaman huchas.

Eso sí, cualquier meta que se establezca debe ser realista, medible y ajustada a los recursos económicos de la familia. De nada sirve establecer objetivos si son imposibles de cumplir o, al menos, se pueden obtener en un horizonte temporal demasiado amplio.