Vender un fondo de inversión: ¿cuándo y cómo hacerlo?

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Un fondo de inversión permite invertir y diversificar de forma fácil, sin embargo, puede que no sepas cuándo y cómo venderlo para obtener la mayor rentabilidad de tu inversión. En Raisin te damos las claves.

En pocas palabras
  • Si te preocupa su evolución, si hay un cambio de estrategia, de gestor o en la política de comisiones o no se adapta a tus objetivos financieros, puede ser un buen momento para vender un fondo de inversión.

  • Si decides vender y buscas un producto para invertir con bajo riesgo, puedes abrir un depósito a plazo fijo.

  • Para vender un fondo solo tienes que comunicárselo a la gestora. Ten en cuenta la hora de corte ya que determina el valor liquidativo de las participaciones al vender y, por tanto, la rentabilidad.

  • Puede que tengas que pagar una comisión por vender el fondo de inversión (comisión por reembolso) o por traspasarlo (comisión por suscripción). En cualquier caso, ninguna de estas comisiones puede ser de más de un 5 % del valor liquidativo de las participaciones.

¿Cuándo vender fondos de inversión?

Los fondos de inversión son el instrumento más sencillo que existe para invertir en bolsa. Permiten hacerlo de forma fácil, barata y con una elevada diversificación. Para un pequeño inversor, es la mejor forma de invertir en acciones y bonos de empresas y estados de todo el planeta.

Pero no solo es fácil contratar un fondo de inversión, también venderlo: solo tienes que dar la orden a la gestora y en pocos días tendrás el dinero en tu cuenta corriente. Sin embargo, hay otra opción si prefieres seguir invirtiendo y no tributar por las plusvalías generadas: traspasar el fondo, es decir, pasar el capital actual a un fondo diferente.

Pero ¿es mejor vender un fondo de inversión o traspasarlo? La respuesta depende de varios factores que puedes ver en el siguiente apartado.

Señales que indican cuándo vender un fondo de inversión

¿Te estás preguntando si vender tu fondo de inversión o no? Presta atención a las siguientes señales antes de tomar una decisión.


1. Te preocupa su evolución

Sabemos que los mercados financieros son impredecibles y que atraviesan tanto etapas alcistas como bajistas. También que una inversión sólida a largo plazo puede pasar por momentos desafiantes. Por eso, los inversores que contratan un fondo de inversión lo hacen con el objetivo de obtener una rentabilidad a medio y largo plazo por su dinero.

Sin embargo, hay fondos que se comportan de forma preocupante independientemente de la situación del mercado. Cuando la bolsa sube, el fondo sube menos que el mercado; y cuando baja, baja más. Si la rentabilidad de tu fondo te quita el sueño y los argumentos de tu gestora te parecen papel mojado, quizás ese producto no sea el idóneo para ti y deberías considerar venderlo.

2. Sufre un cambio de estrategia

Si un día tu gestor te informa de que la estrategia de inversión del fondo está a punto de cambiar, deberías ponerte en alerta. Es cierto que en ocasiones los cambios de estrategia de este producto sirven para adaptarse a la nueva situación de los mercados. Sin embargo, la realidad es que un buen fondo de inversión no debería cambiar jamás su estrategia.  

Un cambio de rumbo, desinvirtiendo en ciertos activos e invirtiendo en otros, o traspasando capitales de unas áreas geográficas a otras, denota improvisación y una mala planificación a largo plazo. Esta podría ser una señal para decidir si quieres mantener o no tu dinero ahí invertido.

3. Cambia de gestor

Un cambio de gestor puede ser aún más grave que un cambio de estrategia, sobre todo en el caso de los fondos de autor. Muchos inversores confían su dinero a una persona en concreto o a un grupo reducido de gestores que cuentan con una gran reputación y con los que comparten su filosofía de inversión.

Si el gestor cambia, podría cambiar también la filosofía del fondo, la forma de invertir o incluso los costes y comisiones que se pagan por las distintas gestiones. Antes de decidir si vender o no, debes analizar quién es el nuevo gestor y si mantendrá el fondo sin grandes cambios.

4. No se adapta a tus objetivos financieros

Cuando eliges un fondo de inversión, lo haces en base a unos criterios. Esto significa que el fondo elegido se adapta a tu aversión al riesgo y a tus objetivos financieros, es decir, a tu perfil de inversión. Sin embargo, la vida da muchas vueltas y puede que tus circunstancias cambien.

Por ejemplo, imagina que contrataste un fondo de inversión con mucha renta variable y poca renta fija cuando eras joven. El tiempo pasa, cumples años, contratas una hipoteca, tienes hijos y la volatilidad de la renta variable ya no te parece tan atractiva. Tu vida ha cambiado y tus objetivos financieros también.

Cuando esto ocurre, quizá sea un buen momento para buscar una alternativa que se adapte a tus nuevos objetivos financieros: una opción más conservadora, como un fondo de inversión compuesto mayoritariamente por activos de renta fija o un depósito a plazo fijo que ofrezca buena rentabilidad. En Raisin ofrecemos depósitos a plazo fijo en entidades europeas con hasta un 3,60 % TAE.

5. Cambio en la política de comisiones

Nada ni nadie te puede garantizar cuál será la rentabilidad de tu fondo de inversión. Sin embargo, las comisiones y los costes sí los conoces desde el minuto uno. Si el banco o la gestora con la que tienes contratado tu fondo decide actualizar su política de comisiones y eso implica que te van a cobrar más, tal vez sea un buen momento para decir adiós.

Las comisiones de un fondo de inversión tienen un efecto enorme en la rentabilidad final. Teniendo en cuenta que es muy fácil contratar un fondo de gestión pasiva (por ejemplo, un fondo indexado) con comisiones muy bajas (entre el 0,2 y el 0,4 %), soportar costes elevados “porque sí” carece de toda lógica.

Comisiones al vender un fondo de inversión

Ahora que sabes cuándo vender un fondo de inversión, si decides hacerlo, probablemente te hagas la siguiente pregunta: ¿hay que pagar comisiones al venderlo?

Por lo general, los fondos de inversión no suelen tener comisión por reembolso, pero sí podría darse el caso de que tu fondo la cobre. De ser así, tendrás que pagar una cuantía por liquidar las participaciones del fondo. Esta comisión está detallada en el folleto informativo del fondo (DFI), como indica la CNMV, por lo que es recomendable que lo leas detenidamente, ya que puede reducir la rentabilidad obtenida.

Si decides traspasar tu fondo de inversión, puede que tengas que pagar la comisión por suscripción.Tanto esta comisión como la de reembolso son explícitas, es decir, se pagan cuando se vende o se traspasa. Además, según el apartado 4 del artículo 5 del Real Decreto 1082/2012, de 13 de julio, no podrán ser superiores al 5 % del valor liquidativo de las participaciones.

Ten en cuenta que, tanto si vendes como si traspasas tu fondo de inversión, la rentabilidad obtenida tributa como ganancia patrimonial y se suma a la base imponible del ahorro con los siguientes tramos:

  • Hasta 6.000 €, un 19 %.

  • Entre 6.000 y 50.000 €, un 21 %.

  • Más de 50.000 €, un 23 %.

¿Cómo vender un fondo de inversión?

Lo único que debes hacer para vender tu fondo de inversión es comunicárselo a la gestora del fondo. Sin embargo, antes de hacerlo debes tener en cuenta la hora de corte. Es decir, la hora en la que la gestora deja de tramitar las solicitudes de reembolso. Si haces tu solicitud más tarde de la hora de corte, se tramitará al día siguiente con el valor liquidativo de ese día.

La hora de corte es muy importante porque determina la rentabilidad: las participaciones se suscriben con un valor liquidativo y se reembolsan con otro. La diferencia entre el precio de compra y el precio de venta (o de suscripción y reembolso) es la rentabilidad que puede obtener el inversor.

Cuando la gestora tramite tu solicitud de reembolso, recibirás el capital según las condiciones que se detallan en el folleto informativo del fondo. Por lo general, tendrás el dinero en tu cuenta en un plazo de 3 a 5 días hábiles después de que se calcule el valor liquidativo del reembolso.